Transporte Urbano desde adentro. Perspectiva de un Chofer
- emanuelandrespardo
- 8 nov 2020
- 2 Min. de lectura
Por Emanuel Pardo
Una mirada desde el Volante.

El entrevistado es Gabriel Rodríguez, conductor por vocación y amante del transporte urbano. En 2008 ingreso a la ex empresa Ciudad de Córdoba, compartiendo coche y jornada laboral con su padre. Futuro pastor evangélico que hoy nos brinda su mirada de cómo es el transporte en medio de la pandemia.
Una de las principales interrogantes que me hacía, era como había mutado el transporte de una semana a la otra, ya que desde el 14 de marzo al 16 hubo tan solo dos días en los que el sistema comenzó a mermar y cambiar paulatinamente.
Gabriel nos comenta que desde marzo cayo el pasaje diario de la línea 28 en la que el trabaja, en un 80 aproximadamente, de 700 boletos que cortaba en el turno tarde (de 12 a 19), hoy solamente se cortan 89 boletos en un promedio diario.
Otra interrogante que me surge y es lo que uno ve en las redes sociales, y recurre a una plaza, es que la gente no se cuida, ¿en el transporte como es la situación?
Al principio la gente que subía al transporte era solamente esencial, hoy normalmente de la totalidad de boletos el 60% es gente que sale a pasear, y muchas veces hay que pedir que por favor se pongan el barbijo y que no cierren las ventanas así el espacio se puede ventilar.

En mitad de la entrevista el clima se dio muy ameno y decidimos retratar el momento para la posteridad.
Por último, llegando al final del recorrido de la línea 28, es importante que un empleado del transporte nos comente sobre lo que vamos a continuar con la noticia, y es el recorte de líneas, además de como la empresa cuido a sus empleados durante la pandemia.
Como podes ver en la punta de línea, no nos brindan alcohol en gel ni mucho menos cubre bocas, al terminar un servicio los choferes que no tienen coche limpian la unidad, y con respecto a la quita de líneas es un disparate, por mas que aumenten la frecuencia de las otras, dejar zonas sin colectivos como Los Boulevares o Camino a San Carlos, quedan enormes vacíos que las líneas nuestras no pueden cubrir.




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